mother and child in big city

Artículo ganador: Cuando la vida no va según el plan

Cuando la vida no va según mi plan, quizás vaya según el plan de Dios.

"""Al andar por sus propias sendas luminosas del discipulado, ruego que la fe fortalezca cada paso que den en su camino."" —Dieter F. Uchtdorf"

Desde una edad muy temprana, tenía un plan general: graduarme de la secundaria, asistir a BYU, casarme con un guapo misionero retornado, tener una carrera fantástica, criar una familia y vivir feliz para siempre.

Hasta el principio de este año, la vida había marchado según mi plan. Estaba felizmente casada y a punto de graduarme de BYU con grandes esperanzas de convertir mi pasión en una carrera profesional de ensueño. Cuando enfrentaba reveses en los detalles de mi vida —notas no deseadas, rechazo en el trabajo— un dicho que había escuchado en mi juventud resonaba en mis oídos: “Todo pasa por una razón.” Y seguía adelante con mi vida. Confiaba en que Dios tenía un plan para mí, y me complacía que mi plan parecía estar alineado con el Suyo.

Entonces mi esposo y yo nos enteramos de que estábamos esperando un bebé.

Como una persona que no responde bien a los cambios —especialmente cambios inesperados que alteran la vida— tuve dificultades para aceptar este giro en mi plan. Por supuesto que queríamos hijos, pero los queríamos cuando el tiempo adecuado llegara. Con egoísmo, anhelaba que las cosas regresaran a cómo eran antes.

Estuve deprimida durante un tiempo y me sentí culpable por los sentimientos que tenía. No podía entender por qué Dios dejaría que esto pasara. No estaba lista; aún no era el tiempo. Escudriñaba las escrituras y discursos de la conferencia general, deseando encontrar consuelo para superar este cambio. Nada parecía ayudarme.

Entonces, durante la sesión general de mujeres de la conferencia general del otoño de 2015, oí lo que necesitaba oír. Mi bebé tenía más o menos un mes y yo aún tenía dificultades para aceptar el cambio y sentirme feliz. Aún deseaba poder volver a tiempos pasados, creyendo que eran más felices.

Un discurso en particular que me ayudó fue “Un verano con la tía abuela Rosa,” por el presidente Dieter F. Uchtdorf. El presidente Uchtdorf contó una historia acerca de una jovencita llamada Eva, quien fue enviada a pasar un verano con la tía abuela Rosa, aunque no quería ir. Durante el verano, Eva se dio cuenta de lo feliz que era la tía Rosa.

A finales del verano, Eva le preguntó a la tía Rosa por qué era tan feliz. La tía Rosa le mostró un cuadro de una joven pionera que saltaba por un feliz camino luminoso. Explicó que, aunque ser pionero no pudo haber sido fácil, esa joven iba escogiendo la felicidad y avanzando con la vida.

La tía Rosa le confió que no siempre había sido tan feliz. La vida no había marchado según lo planeado, y estaba desdichada y furiosa. Cuando Eva le preguntó cómo llegó a ser feliz, la tía Rosa dijo: “descubrí la fe, y la fe me llevó a la esperanza; y la fe y la esperanza me dieron la confianza de que algún día todas las cosas tendrían sentido.”

Parábolas como esta nos permiten establecer paralelismos con nuestra vida. El mensaje que encontré fue que tenía que tener fe en que Dios tenía un plan para mí, y que Su plan conduciría a la felicidad verdadera y duradera. En los últimos meses yo había sido, como el presidente Uchtdorf lo dijo: “[consumida] por cosas del pasado o del presente que no [resultaron] como [había] planeado.”

Sé que el Padre Celestial tiene un plan para mí. Vacilé en esa creencia durante un tiempo, pero este discurso reforzó mi fe en que Él me ama y quiere que sea feliz. Su plan para mí es mucho mejor de lo que yo jamás pudiera planear para mí misma. Con la fe, la esperanza y la confianza, puedo “vivir con gozo el ahora” e ir saltando por la senda luminosa que el Padre Celestial ha construido para mí.

Lea o vea el discurso del presidente Dieter F. Uchtdorf sobre encontrar la felicidad.

Fuente: lds.org
—Aimee Robbins de Ogden, Utah

Este artículo fue uno de tres artículos ganadores en el concurso de octubre de 2015 de Mormon Insights. Esta obra es un trabajo original y es un relato verídico de la vida de la autora. Estamos agradecidos por los envíos que recibimos y animamos a autores interesados a mantenerse atentos a un nuevo concurso a principios de 2016.

 Traducido por Jason Cox, Mormon Insights

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